05 julio 2008

RePocker


Lo se, estas ahí... Con los pies descalzos y un cigarro a medio fumar en tu mano derecha. Sonriendo al cielo mientras contemplas las estrellas con tus ojos color "limón". Esas mismas que desde aquí puedo ver también yo, en la física distancia, tirada en un suelo que refresca el calor poco soportable de esta noche de verano, que es igual de bonita que aquélla en que por fin te encontré. Igual de bonita porque ahora te siento muy cerca, aún sabiendo que faltan demasiadas horas y kilómetros por recorrer para que vuelvas a estrechar mi mano de esa manera. Estas ahí... Con tu voz sosegada y tus sentidos ajenos al tic tac en avance de las agujas del reloj. Con el pretexto recíproco de la distancia sumando puntos de necesidad. Jugando al trivial sobre un tablero de sentimientos, con tres quesitos de ventaja y alguna pregunta sin responder. Con los miedos compartidos y un tiempo que transcurre demasiado rápido aún por descubrir. Divagando entre sensaciones que asustan la capacidad de convertir este sueño en realidad. Es una apuesta segura, no sirven trampas para ganar y los faroles sólo son los que alumbran el camino que nos queda por andar. ¿Y si nos la jugamos? Tira el dado, saca un seis y cómete la ficha roja.

2 Comments:

At 7:12 p. m., Anonymous Anónimo said...

He despertado!!!!

Detrás de mí, existe un largo viaje por el espacio. Pude aterrizar en un planeta llamado tierra, al llegar a una de las costas más espectaculares, me decidí por BCN.

Quise embarcar en un navio, donde el capitán Hugo tenía gran reputación; la tripulación era interesante en un principio, aunque posteriormente las sorpresas fueron desagradables; no malgastaré mi energia en detallar las experiencias acontecidas en aquellos momentos, por lo que dejadme explicar mi relato, pues me resulta necesario ya que la sangre mueve mis dedos y debo por respeto, darles rienda suelta.

Hoy como días anteriores me siento hombre nuevo; extraña sensación la de oberservarse en un espejo y ver un ser pletórico, capaz de volver a escuchar sus latidos, es simplemente incrieble; le dije mirandome a los ojos, pensaba que habías desistido, ya veo, sigues creyendo en aquellos que viven las historias y dejan que otros las lean.

Tras una mañana sin más tarea que acompañar a mi capitán en busca de aventura, nos sentamos a descansar, transcurrió un tiempo, no importa cuanto. Ël no despego sus labios pero me miró, yo discretamente permanecía allí escuchando mis latido, asombrado porque parecía que él, los pudiera escuchar.
Instantes despues de mirarme, mi sonrisa fue tan amplia que su expresión fue de asombro, solo me abrazo.
El porqué:

Ni tan siquiera soy capaz de describir el motivo, me demuestro que la sabiduría se adquiere con lo aprendido y por la experiencia vivida. Por recordar con todos mis respetos a aquellas persona que plasmaron en letra, sus pensamientos y emociones, escribiré estas palabras.

SOLO SÉ, QUE NO SÉ NADA.

Tal vez, lo mejor, sea simplemente decir su nombre como un susurro....

 
At 10:22 a. m., Blogger Kiukara said...

Ese capitán es, sin duda, el más afortunado de todos los capitanes... Por tener a su lado al mejor de los grumetes.

No dejes de sonreír ;-)





(yo también los escucho)

 

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