03 septiembre 2006

Paredes blancas...


Todo lo que necesitaba era una pared blanca... un lienzo donde dibujar todo aquello que realmente importaba. Miró al techo y a su izquierda, divisó cuatro grietas sobre una superficie envejecida y plagada de desconchones. No hacía falta mucho para remendar aquel destrozo que el tiempo pasado había causado y eliminar con destreza lo que estorbaba: un bote de masilla, una hoja de lijar y una buena espátula para empezar. Luego buscaría los colores... verdes, rojos, azules, amarillos, muchos colores... No tenía ni idea de cuál sería el resultado final después de vestirla de nada y hacer uso de los pinceles adecuados; tal vez sólo un garabato con pretensiones de graffiti improvisado o quizás un precioso paisaje que le hiciera transportarse más allá de aquél muro que ahora pretendía convertir en simple pared. Poseía las herramientas necesarias que utilizaría a modo de poderosas armas y un poco de energía guardada en un bolsillo. Respiró tres veces y se puso manos a la obra... éste que se le avecinaba iba a ser un duro trabajo, aunque no más difícil que cualquier otro anterior. Los cimientos estaban bien arraigados y aún resistían.


«Ayer entré en el hueco donde estás con una escabadora
para echarte de mi mundo y encerrarte donde no te pueda ver»


[ No eres mi perro - Nena Daconte ]



Te lo cuento con música: Pintando en el cielo - Carlos Chaouen


Estado: pintando / Resultado: mudanza